viernes, 14 de octubre de 2011

Cita precoz

En la primera cita me dijo que tenía sonrisa elocuente, ojos expresivos y boca tentadora.
Me cantó Cepeda al oído -se le escuchó bien, pues él también es bogotano-, me declamó un poema tono rosa y pronunció un discurso perfecto y semi falso sobre su vida -se le escuchó bien, pues es Abogado-.

Me acarició la mano y subió hasta mi hombro. Me tocó la pierna con la suya debajo de la mesa. Se levantó de la silla. Un poco debajo de su cinturón, dentro del pantalón, algo se erectó. Su rostro palideció y se tiñó de nuevo.
Rápidamente me ofreció cerveza, cigarrillos y una habitación en el segundo piso del bar. "Para que descanses" -me dijo.

Recapitulé: es bogotano, Abogado y sufre de eyaculación precoz. Tiene 34 años. Yo la mitad

Sueño equivocado

El lugar estaba alumbrado por la luna. Muy de cerca se veía.
Había una cascada, el agua brotaba sin cesar. Brillante.
El cuelo secaba nuestro sudor,
Era tierno, pero yo estaba fría.

Una banca estaba dispuesta, de madera mate.
La hierba me pareció mejor.
A lo lejos, se veían pocas luces en la ciudad,
Era muy tarde, la gente dormía.

De repente, me invadieron ganas de irme, también de quedarme.
Me quedé. Sólo se fue mi pudor.
Lo miré con anhelo, con sinceridad.
Usted con lástima, con ironía.


-Nos equivocamos de sueño –por fin hablaste
-¿No le entiendo Señor?
-Acabo de despertar de un sueño, después de una eternidad.
Mientras que usted, apenas ha caído dormida.

jueves, 6 de octubre de 2011

San Nadie

¿Por qué elevan suplicas en mi nombre?
¿Por qué mis fotos sobre altares alzan?
¿Por qué como un querubín me disfrazan?
Si soy pecadora… ¡como tú hombre!


Si camino sin nube que me alfombre
¿Por qué me veneran, exaltan y danzan?
Si no merezco besar ni lo que calzan
¿Por qué no me creen vil como el hombre?


¡Si ni la hoguera ni la cruz alcanzan
Como condena que a Dios asombre!
A pedirme milagros se abalanzan


¡No esperen a que mi alma descombre!
¡Porque ésta vida ni otra alcanzan!
¡Si no tengo un “San” antes de mi nombre!





 

martes, 9 de agosto de 2011

Fui a verte...

Fui a verte…
A ver si me estabas viendo,
A ver si me habías mirado.
Y llegue a ti…

Y pude leerte,
Pero ahora no me estabas viendo;
Ahora estabas asustado.
-Asustado por mí-

 Supusiste que yo te vería,
¡Pero no que ya te había mirado !
Pues además de tu mala suerte,
Sólo estoy yo tras de ti.

“Coincidencia de película” sería,
¿Quién dijo que era planeado?
Me fui sin poder verte,
¡Y saliste corriendo tras de mí!


domingo, 7 de agosto de 2011

Los libros del pasado, los de hoy y los de mañana

(Incluído en la 2 edición de La revista Literaria y Poética La Noche de las Letras -Crónicas-)
http://lanochedeletras.blogspot.com/2011/08/revista-literaria-y-poetica-la-noche-de.html

Cuando escuchamos tan buenos comentarios acerca de un libro, es inevitable no querer comprarlo. Sin embargo, en tiempos de auge empresarial y tecnológico, como el que actualmente vivimos, ése deseo, está casi suprimido, hoy en vez de dirigirnos a una librería a comprarlo, vamos al computador más cercano a descargarlo –y mientras tanto, aprovechamos y abrimos facebook o cualquier otra red social-. Esto se debe, entre otras cosas, a que dicho mundo empresarial y tecnológico, necesita  profesionales que vayan a la vanguardia de ese auge, por lo cual, los libros se han visto reemplazados por textos digitales. 

 A los profesionales de hoy en día -a los futuros quizá se nos pida que seamos computadoras-   se les está exigiendo solo “tres cositas”: preparación –tiene que saber de todo y algo mas-, juventud y experiencia… sólo esas tres cositas, claro, sin tener en cuenta la carga de responsabilidad que dejan a nuestros hombros, se nos pide además: creatividad, pro actividad, asertividad, dinamismo,…, en fin, la lista es de nunca acabar. Pero…  ¿a cambio de qué? De un puesto de trabajo. Quizá hasta mediocre. Muy probablemente.

Personalmente puedo decir que he leído cualquier cantidad de libros de superación, sea en el ámbito personal o empresarial. Pero que va. Basura. Si. Tal vez me equivoque. Pero ya hasta  me sé de memoria  la premisa en que todos convergen “conócete a ti mismo” ¿Y qué? acaso al feroz mundo de los negocios le interesa si me conozco o no. ¿Acaso en la entrevista de trabajo me preguntaran: señorita, se conoce usted? ó ¿será que lo que les interesa es contar en mi hoja de vida el numero de postgrados, especializaciones, maestrías, capacitaciones, seminarios, etc., etc.? Estoy segura que se inclinaran por la última.

Otra de las razones por la cual he llegado a ser aun más escéptica a los actuales libros de superación personal, es que tienen la osadía y desfachatez de pregonar frases como ésta: “también es aplicable en el campo de los negocios”, “funciona de igual manera en el campo empresarial” “resulta igual de efectivo en cualquier empresa”. Ash… ¡quimeras! quisiera ver a un a un criadero de ratas utilizando el mismo principio que una empresa de veneno para ratas. “Lo más importante es la salud de las ratas” ó “Garantizamos su muerte efectiva”. ¿Confundidos?

Ahora, si pasamos a libros de otros campos, como: matemática, estadística, física, etc. Hemos de analizar que nos tienen acostumbrados a ejemplos que nos serian más útiles si estuviéramos -mínimos- 50 años atrás, pero, no en el 2011. Edición tras edición, la gran mayoría de éstos libros no se toma el trabajo de siquiera cambiar los ejemplos, sino que nos aparecen los mismos de la edición anterior, sólo con un par de nombres cambiados.
 Queremos ejemplos actuales, reales, aplicables, porque nos vamos a enfrentar a problemas reales, “no de mentiritas”.

Ya estamos aburridos de libros, sean de administración de empresas, contabilidad, ingenierías o cualquier otra carrera en la que intervengan números, escritos por educadores célebres, de las mejores universidades del mundo, pero, que en fin de cuenta son sólo eso, educadores.

Quisiera ver en las bibliotecas universitarias, y, en todas en general, libros de grandes empresarios, de cerebros en el mundo de los negocios y la tecnología actual. ¿Por qué no tenemos textos de Bill Gates, de Steve Jobs, de Robert B. Zoellick, Lawrence E. Page o, incluso de Barack Obama, como textos bases en nuestras universidades?

En cambio, los  tenemos todos  de cualquier catedrático conocido o desconocido. Tenemos todos los de Einstein, Newton, Pitágoras, etc. No es que quiera iniciar una campaña de desacreditación o desmérito contra éstos ilustres señores, siendo yo un ácaro ante ellos. Claro que no. Sólo que tenemos que admitir que estamos en el siglo del cambio, de la segunda evolución -tan o más importante que la primera-  debemos dejar que esta ola futurista lo abarque todo. Sobre todo, los obsoletos métodos de educación, y, por consiguiente, los textos bases de dichos métodos.
 
 

sábado, 6 de agosto de 2011

A tu arrogancia


Dices que yo soy la indolente,
Que en el fondo nada me duele.
Naciste con arrogancia inherente
Que no todo hombre tener suele.

 Te irrita que de ti hable la gente,
Más no te importa que tu ego vuele.
Respiras aire de hombre decente
Que creer que es perfecto suele.

 Tu falsa dignidad no me engaña,
Descubrí amargamente tu maña,
Y, que tu corazón negro no siente

 Que en el desamor yo me hundo.
Te autoproclamas el rey del mundo,
¡Qué farsa te hace creer tu mente!



Todo se desvanece, se arruina, se desploma.

No sabemos cuando…eso es lo mejor.
Pero no debemos estar preparados para ello,
Para desvanecernos, arruinarnos o desplomarnos.
Esa es la clave.
Aferrarnos a una utopía
E ignorar en el fondo la verdad
-la relativa verdad-

Lo trágico-bueno, eso depende-
Para nosotros es ignorarla,
Ignorarla en el transcurso de nuestra vida.

Me causa risa-por no decir ironía-
Escuchar personas diciendo:
“Si hoy fuera el ultimo día de mi vida:
Viajaría por todo el mundo,
Le diría a fulano que lo amo,
A zutano que lo detesto
Y a unos cuantos les pediría perdón”

Pero...¿Realmente haríamos eso?

Claro que no.
Lo primero que haríamos
Seria preguntar ¿Por qué yo y no otro?
Aunque lo último sólo lo pensemos.

Sinceramente no creo que nadie
Que se entere que le queda un día de vida,
Le den ganas de ir a recorrer el mundo;
Además no le alcanzaría el tiempo.

¿Entonces que haríamos?
Nada.
Si todo se desvanece, se arruina, se desploma.
Todo.