El lugar estaba alumbrado por la luna. Muy de cerca se veía.
Había una cascada, el agua brotaba sin cesar. Brillante.
El cuelo secaba nuestro sudor,
Era tierno, pero yo estaba fría.
Había una cascada, el agua brotaba sin cesar. Brillante.
El cuelo secaba nuestro sudor,
Era tierno, pero yo estaba fría.
La hierba me pareció mejor.
A lo lejos, se veían pocas luces en la ciudad,
Era muy tarde, la gente dormía.
De repente, me invadieron ganas de irme, también de quedarme.
Me quedé. Sólo se fue mi pudor.
Lo miré con anhelo, con sinceridad.
Usted con lástima, con ironía.
-¿No le entiendo Señor?
-Acabo de despertar de un sueño, después de una eternidad.
Mientras que usted, apenas ha caído dormida.
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